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El crimen de Barracas va a modificar notablemente nuestras costumbres sociales, y a producir una revolución en los salones. Deploramos el fin trágico de esa distinguida y virtuosa señora, víctima del furor de un hombre enamorado.” Así comentaba el diario La Nación el asesinato de Felicitas Guerrero, ocurrido la noche del 29 de enero de 1872. Considerada “la mujer más hermosa de la República”, viuda de Martín de Álzaga, a los veinticuatro años Felicitas hereda una enorme fortuna que la convierte en la joya de los salones porteños. La combinación de belleza, sensualidad y dinero atrajo a los solteros más distinguidos de Buenos Aires, que la asediaban día y noche. Pero ella se enamoró de Samuel Sáenz Valiente. Enrique Ocampo, uno de sus pretendientes, despechado y loco de celos, la mató en su quinta de Barracas. En el lugar del crimen, los padres de la víctima erigieron una capilla que hasta el día de hoy alimenta las más insólitas leyendas.

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El crimen de Barracas va a modificar notablemente nuestras costumbres sociales, y a producir una revolución en los salones. Deploramos el fin trágico de esa distinguida y virtuosa señora, víctima del furor de un hombre enamorado.” Así comentaba el diario La Nación el asesinato de Felicitas Guerrero, ocurrido la noche del 29 de enero de 1872. Considerada “la mujer más hermosa de la República”, viuda de Martín de Álzaga, a los veinticuatro años Felicitas hereda una enorme fortuna que la convierte en la joya de los salones porteños. La combinación de belleza, sensualidad y dinero atrajo a los solteros más distinguidos de Buenos Aires, que la asediaban día y noche. Pero ella se enamoró de Samuel Sáenz Valiente. Enrique Ocampo, uno de sus pretendientes, despechado y loco de celos, la mató en su quinta de Barracas. En el lugar del crimen, los padres de la víctima erigieron una capilla que hasta el día de hoy alimenta las más insólitas leyendas.